Política Economía Local 2026-03-27T14:47:44+00:00

Crisis del Gobierno de Milei: el escándalo Adorni amenaza el poder

El escándalo en torno al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, se convierte de una crisis política individual en un problema sistémico para el Gobierno de Javier Milei. Las divisiones internas, la incertidumbre económica y la caída de la aprobación amenazan a toda la coalición de gobierno.


El Gobierno de Javier Milei atraviesa uno de esos momentos en los que un escándalo deja de ser un problema individual para transformarse en un síntoma de algo más profundo. Cada nueva revelación alimenta la percepción de que el Presidente no controla del todo a su entorno, de que la transparencia prometida se volvió selectiva y de que la guerra interna consume energías que deberían destinarse a sostener la gestión. Y ese desgaste ya no se limita a la pelea con el periodismo o a la discusión opositora: empezó a meterse en la interna del oficialismo, en la relación con los gobernadores, en la confianza de los mercados y en la propia imagen del Presidente. El golpe más reciente y más incómodo para el relato oficial llegó desde Comodoro Py. A eso se suma el deterioro del poder adquisitivo: los salarios formales quedaron por debajo de la inflación en enero y ya acumulan varios meses de rezago real. Según su testimonio, el vuelo de regreso desde Punta del Este no fue reservado ni pagado por el jefe de Gabinete, sino por Marcelo Grandío, periodista amigo del funcionario y vinculado a la TV Pública, bajo la órbita de Adorni, lo que podría configurar dadivas. La contradicción con lo que venía sosteniendo Adorni fue directa y brutal: el funcionario había insistido en que el viaje lo había pagado él con dinero familiar y se había negado a exhibir comprobantes en su ya célebre conferencia de prensa. Ese testimonio desbarató la principal apuesta comunicacional del Gobierno, que consistía en dejar correr el tiempo hasta que el tema se enfriara. El cableado del poder libertario muestra fatiga. Pero esa tregua aparece como muy frágil. Lo que en Balcarce 50 querían presentar como una operación opositora o una tormenta pasajera empieza a adquirir otro peso: el de un escándalo que erosiona la credibilidad oficial en el mismo momento en que las encuestas empeoran, la economía se desacelera y el corazón del poder libra una batalla silenciosa por el control del Estado. En los alrededores del poder sigue circulando la idea de que el esquema de Karina, junto con los Menem, quiere profundizar el control sobre esas áreas y reducir el margen de maniobra del asesor presidencial. Eso es lo que empieza a mirar con preocupación el circuito financiero. Pero el problema para Milei es que aparecieron nuevos hechos, y de los más delicados: una declaración judicial, documentación respaldatoria y una nueva fisura en la credibilidad de uno de sus hombres más visibles. En la cima del oficialismo, el caso activó otra vez la pelea entre el dispositivo de Karina Milei y el de Santiago Caputo, una disputa que ya venía escalando alrededor de los resortes sensibles del Estado. La novedad es que ahora esa narrativa ya no alcanza para ordenar a todos los socios del poder, porque el problema dejó de ser sólo externo. El caso $LIBRA pegó fuerte. La lógica no es nueva: cada vez que el Gobierno tropieza con un hecho propio, reaparece la idea de una conjura. Y eso terminó agravando el problema central de la administración: cada esfuerzo por cerrar el caso parece reabrirlo. Pero el episodio no golpea a Milei sólo por la figura de Adorni. La medida fue leída como una admisión implícita de que la economía necesita oxígeno. Ese telón de fondo hace todavía más peligrosas las internas. Es decir, la maniobra de salir a “dar la cara” no ordenó el frente, sino que amplificó el ruido. De golpe, la estrategia de hiperactividad, fotos, reuniones y respaldo cerrado al funcionario quedó más parecida a una operación de blindaje que a un intento serio de despejar dudas. Por eso la reacción fue cerrarse todavía más. Javier Milei y Karina Milei salieron a sostener públicamente a Adorni, mientras medio gabinete se mostró con él en reuniones, actos y publicaciones en redes. El problema ya no es sólo la tensión palaciega entre Karina Milei, Santiago Caputo, los Menem y otros actores del oficialismo. El dato político es fuerte: el escándalo del jefe de Gabinete no apaciguó las tensiones, apenas las congeló por conveniencia. En ese marco, las versiones sobre los días calientes en Olivos y en la cúpula oficial se multiplicaron. Eso es lo que ocurre hoy con Manuel Adorni. La foto de estos días fue la del poder alineado detrás de un funcionario jaqueado, como si la exhibición de lealtad bastara para revertir el daño. Y los números de imagen acompañan ese deterioro: la aprobación presidencial cayó en marzo a 36,4%, mientras la desaprobación trepó a casi 62%, el peor registro desde que asumió. Aunque el INDEC informó que la economía creció 4,4% en 2025, los datos más finos muestran una desaceleración y un avance menos dinámico en el cierre del año. El traspié de Adorni, lejos de quedar encapsulado, se volvió la ventana por la que se ven la pelea por la SIDE, la pulseada por la ARCA, la ansiedad de Karina, el rol siempre ambiguo de Santiago Caputo, la inquietud de los mercados y el temor a que la economía no entregue a tiempo los “brotes verdes” que el oficialismo prometió. En ese sentido, la declaración del piloto fue algo más que un revés judicial o mediático. Las provincias vienen advirtiendo por la caída de la coparticipación y por pérdidas cercanas al billón de pesos en el primer bimestre. En Wall Street, donde Milei había logrado durante meses vender la idea de una conducción firme, reformista y sin costo político relevante, vuelven las preguntas sobre gobernabilidad. En la intimidad oficial había una idea bastante transparente: si no aparecían nuevos hechos, la polémica iba a “plancharse” por cansancio social y saturación mediática. Reconstrucciones periodísticas hablan de reproches acumulados, malhumor, estrés y una nueva ola de teorías conspirativas impulsadas por el propio Milei, que volvió a atribuir los daños a una combinación de periodistas, opositores, empresarios y operaciones internas. Lo que está dañando no es sólo la imagen del jefe de Gabinete, sino la idea de autoridad política del propio Milei. También explicó que el tramo de vuelta integraba un paquete de diez vuelos adquirido a Alpha Centauri por 42.250 dólares, y que luego fue refacturado a Grandío por 3.000 dólares. Los informes que circulan en Manhattan ya no se concentran sólo en el ajuste o en el superávit, sino en el costo político de la corrosión interna. La consultora Enter Comunicación registró un salto del 224% en la conversación digital tras la conferencia de Adorni, con 129.288 menciones en un solo día y un clima claramente adverso: un 59% de recepción negativa frente a un respaldo libertario del 31%, concentrado sobre todo en el núcleo duro. Allí declaró durante casi cuatro horas Agustín Issin Hansen, piloto y broker aeronáutico, quien aportó documentación, imágenes de su teléfono y una versión incompatible con la defensa pública que había sostenido Adorni.

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